La comunicación científica se inició en los siglos XVII y XVIII, para dar respuesta a la necesidad que el público exigía en conocer las maravillas de la ciencia y la técnica. A partir del siglo XX, emerge la comunicación científica con una multiplicidad de variantes géneros y contenidos.
Para 1975, el flujo de información científica y técnica, había cambiado poco con los centros de información y de datos, formando parte integral del sistema de comunicación científica. Para finales del siglo XX se dio el crecimiento de los ordenadores y las telecomunicaciones en el traspaso de información científica en conjunto con los medios tradicionales de comunicación, como las revistas, libros... La investigación científica era de colaboración y trascendía las fronteras institucionales, geográficas y políticas.
Esta situación llevó a los científicos a exigir modos más frecuentes, dinámicos y flexibles de intercambio de información entre ellos mismos. La aparición de redes especializadas de telecomunicación a partir de los años setenta, de Internet a comienzos de los años ochenta, y de la World Wide Web (www) a comienzos de los años noventa, proporcionó a los científicos la información que tanto habían estado buscando.
sábado, 23 de enero de 2010
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